Terapia Sexual

La terapia sexual es aquella en la que la que el foco de atención se dirige a la mejora del funcionamiento sexual. Se puede aplicar tanto a pacientes que tengan o no pareja.

La terapia sexual se recomienda incluso en aquellos casos en los que la disfunción no es sólo psicológica sino que tiene una parte meramente física. Por poner un ejemplo, la disfunción eréctil (conocida también como impotencia) puede ser debida, en mayor o menor medida, a factores orgánicos. Incluso en ese caso, suele verse ansiedad asociada a la relación sexual, la cual empora el problema llegando a magnificarlo entorpeciendo las habilidades del hombre en su respuesta sexual. En la terapia sexual se trabajaría la ansiedad o el miedo a no rendir bien que siente el hombre, entre otros aspectos. El resultado que se busca es que el hombre se sienta más seguro, que no se autoevalúe en el encuentro sexual y que disfrute de éste de una forma más plena e intensa.

En la terapia sexual se trabajan tres aspectos fundamentales:

  1. Los pensamientos e ideas que contribuyen a una visión distorsionada del funcionamiento sexual.
  2. Las emociones cuya activación se produce en torno a la respuesta sexual y perturban el rendimiento.
  3. Las conductas, reaprendiendo la sexualidad de un modo progresivo y más positivo.

​ Las disfunciones sexuales más comunes:

  • Disfunción eréctil: Imposibilidad para lograr y/o mantener la erección del pene hasta el final de la actividad sexual.
  • Eyaculación precoz:Incapacidad para controlar el reflejo eyaculatorio, produciéndose éste antes de lo que la persona desea.
  • Eyaculación retardada:Dificultad para provocar el orgasmo con la suficiente estimulación.
  • Vaginismo: Espasmos musculares en la vagina que imposibilitan la penetración.
  • Anorgasmia: Incapacidad para alcanzar el orgasmo siendo suficientemente estimulada.
  • Disfunción de la excitación sexual: Dificultad para sentir excitación.
  • Deseo sexual hipoactivo: Bajo o nulo deseo de actividad sexual.